Hoy estoy en el circo, no a cualquiera, sino al que a mi parecer es de los mejores que hay ho
y día; no por sus domadores, tigres o elefantes sino por la magia, acrobacias, escenografía, luces y música que ponen cuando desaparece el telón, me refiero a “Le Cirque du Soleil”.
¡Dios mío, que profesionales!, como pueden hacer esas “cosas” sin romperse en dos, me ponen los pelos de punta, y que tensión trasmiten los números que realizan, que trabajo en equipo, que concentración, preparación y confianza tienen que tener en sus compañeros, ¡INCREIBLE!, guarden silencio por favor que hay más gente, ¡quien fuera uno de ellos!.
Aula de Informática, sentado delante del ordenador la pantalla para mi se transforma en el reflejo de una realidad... difícil de alcanzar.... pero... Ya terminó la sesión, apago el ordenador pero... ¡Qué bien me lo he pasado esta tarde!, tienes que verlo…, no me he cansado de repetirlo una y otra vez, y mañana si tengo tiempo y puedo lo volveré a conectarme; mientras el ordenador piensa buscando alguna oferta de empleo, me gusta pasear por youtube para encontrar los videos de este circo o alguna otra cosa para distraerme un rato.
Sí, hoy en día, debido a mi situación en general, he descubierto otra forma de disfrutar del ocio y tiempo libre del que dispongo durante mi alojamiento en el Albergue de San Juan de Dios , en Valencia, ya que todos los museos y exposiciones gratuitas de esta ciudad ya las tengo vistas y he descubierto a través de internet otra forma de disfrutar del tiempo, la verdad un poco solitaria, pero mi economía no da para mucho más, mejor dicho no tengo, estoy pendiente de cobrar una ayuda el próximo día diez.
Así es, ni más ni menos, la verdad es que el ocio privado para “todos” los públicos no está al alcance de todos los bolsillos, y menos hoy en día debido al elevado coste de estos eventos y al amplio abanico de posibilidades que el mercado artístico ofrece; planificación y ahorro, pero cuando puedo ahorrar las entradas baratas ya se han
vendido y el circo ya se ha ido a otra ciudad, en estas situaciones siempre me viene la voz de algún antepasado diciendo: cuando yo iba al cine salía de casa con… y aún me sobraba dinero.
No hablo de comprar o gastar en cosas materiales, me refiero a la sensación de salir de alguna sala o función y compartir con un grupo de personas las emociones sentidas y que me han hecho olvidar por un momento todo lo que conlleva ser una persona en situación de sin hogar.
Algún día podré pagarme una entrada para ir al circo, al cine, a un concierto o invitar a una partida al futbolín…, pensando…¡que lento va este ordenador!
¡ ... a mi me lo contaron así...!
Chema Rúiz, Trabajador Social de Sant Joan de Dèu