UN ARTISTA ENTRE NOSOTROS
Alfonso Velacoracho, ha sido usuario de Sant Joan de Déu Serveis Socials València. En su trayectoria dentro de la Institución pasó por distintos programas: Centro de Acogida (Albergue); Programa de Fent Camí (deshabituación del Alcohol). Finalmente y como última etapa del programa, participó en el Centro Socio-Ocupacional TÀNDEM viviendo en el piso del Programa Xaloc.
Alfonso es un gran aficionado a la pintura, de la que, como él mismo dice: no le ha ayudado económicamente pero si mental y espiritualmente.
Debido a esta afición y a su paso por los diferentes programas hemos decidido plasmar tanto su afición al arte como su actual historia de vida.

P- Alfonso, ¿Qué es para ti el arte?
A- El arte es la mejor forma de relajación. La forma de ver la vida de otra manera, viendo en sí las cosas buenas y olvidando las malas, ya que a través del arte puedes contemplar y plasmar el interior de las personas.
P- ¿Qué sientes cuando pintas?
A- Paz y tranquilidad. El ánimo y el desánimo. Dependiendo de mi estado anímico pinto de una forma u de otra. El arte en sí, el que lo práctica, se define a sí mismo como una persona tal y como es, y por lo tanto, es la mejor forma de poder conocerlo conocer.
P- ¿Cómo llegaste a San Juan de Dios?
A- Hace años ya estuve en el Albergue, más o menos cuando se inauguró, por el año 1992. Estuve unos quince días hasta que cobré de un trabajo y me pude alquilar una habitación.
Hará ya unos dos años, y a través de un grupo de oración, volví a entrar en San Juan de Dios para rehabilitarme del alcohol. En este período de tiempo debo de decir que debo casi media vida a SJD porque hoy he conocido las verdaderas amistades y mi amor a Cristo.
P- ¿Cómo definirías tu proceso en San Juan de Dios?
A- El Fent Camí fué el más emotivo porque fué el que me ayudo a salir del alcohol. Estoy muy agradecido a los responsables del programa: Chema, Meli y Castori por la ayuda recibida así como algunos compañeros que me ayudaron en este largo, difícil, tortuoso y maligno camino.
También estoy agradecido, aunque no recuerdo los nombres, a las simpatiquísimas y bellísimas voluntarias que pasaron por dicho programa por el apoyo recibido cuando apenas me veía.
Al Centro Socio-Ocupacional Tándem también le estoy muy agradecido, y en especial a sus responsables Rosa y Carlos porque en él he aprendido a no vivir alejado de los demás. A valorarme a mí mismo, como también, sin darme cuenta, he aprendido a valorar a los demás.
P- ¿ En qué te afectó volver a tener una vivienda dentro del programa Xaloc?
A- Sinceramente, aprendí a valorarme más mí mismo y a mis compañeros. Aunque no hablemos mucho porque cada uno estaba con lo suyo y yo con mis pinturas y comidas; si que he conocí el valor de la amistad y el compañerismo. Durante mi estancia en Xaloc valoré mucho volver a cocinar porque es otra de las cosas que me encantan.
P- ¿Cómo te ves en el futuro?
A- Teniendo un trabajo más o menos estable. También me gustaría encontrar una mujer que me quiera, que sea sincera en una relación de sinceridad mutua. También me gustaría casarme aunque sea por lo civil, ya que por la iglesia ya no me puedo casar.
P- ¿Qué aspectos positivos valoras más de ti?
A- Los aspectos que más me gustan de mi personalidad y de los cuales más me enorgullezco, es que me considero una persona afectuosa, sincera, limpia, trabajadora y católica.
P- ¿Qué aspectos consideras que deberías mejorar?
A- Ser más compañero, tener más paciencia; a no ser mal pensado, a no ser tan orgulloso. Me gustaría no enfadarme tanto y fumar menos de lo que fumo.
P- Entonces, ¿Cómo te definirías?
A- Pues me considero una persona sincera, orgullosa, un poco mal pensada, afectuosa, compañera y tranquilo, dentro de lo que cabe.
P- ¿Qué aficiones tienes?
A- La pintura, la liturgia, el mimbre, la cocina, la maquetación y el sueño de mi vida: tener una huerta para poder labrar en ella.
P- ¿Algo más que te gustaría añadir?
A- Dar gracias a los Hnos. de San Juan de Dios por la oportunidad que me dieron en haber conocido la real sinceridad y amistad tanto por parte de los propios Hermanos, como por parte de los voluntarios y especialmente los que forman parte del grupo de los jóvenes, como Francisca, Ana, Inma, etc; que amenizan la última oración de los viernes de cada mes. Ya que en esta oración he encontrado la paz, la tranquilidad, el amor y el sosiego.